Propuestas de valor, estrategias digitales y social media

Esta reflexión tiene más preguntas que respuestas y es que claro, la lógica desde la cual fue concebida es precisamente la de cuestionarnos. De preguntarnos antes de comenzar con la técnica y encerrarnos en un constructo que muchas veces nos limita.

En 0,29 segundos Google.com me encuentra más de 1 millón de resultados de Agencias Digitales en Chile. No creo que sean tantas pero a la base, si un cliente busca una agencia para que desarrolle su estrategia digital va a encontrar muchas. Grandes  y pequeñas, buenas y malas, con más casos de éxito y con menos casos de éxito. Esto, nos hace transitar en un océano rojo en el área de las estrategias digitales.

Claro, todos ofrecemos lo mismo. Todos con más o menos expertis nos movemos y transitamos por la herramienta de turno. Todos la miramos y nos centramos en la técnica que nos permite de una u otra manera mostrar resultados, que a la larga nos sirven para renovar los contratos y cumplir con las metas. Pero, ¿Qué tipo de servicio estamos entregando?

Me van a decir que estoy equivocado. Que hay racionales creativos detrás de la implementación. Que hay análisis de audiencia. Que hay benchmark. Que hay trabajo boutique. Y que los medios digitales son un soporte que nos lleva a conseguir objetivos.

En este espacio me detengo y hago una primera interpelación. Cuándo hablamos de objetivos de qué tipo de objetivos estamos hablando. A quién le “tributan” estos objetivos. La verdad es que no tengo respuesta. Podría tener una luz y esa sería la oferta de valor.

Cuando hablo de la propuesta de valor, no necesariamente tiene que ver con este tipo de propuestas de valor, sino que tiene más concepciones ontológicas.

Preguntas como las siguientes deberían guiar, entonces nuestro accionar, que deberíamos contestar a nivel de usuario (el mal llamado grupo objetivo) y a nivel de cliente

  • A nivel racional qué provocará la estrategia/táctica en mi cliente/usuario final.
  • Qué posicionamiento tendrá en mi cliente/usuario lo que estoy creando. Qué pasa por el si de un momento a otro desaparece. Gran pregunta más aún cuando transitamos con el fantasma del genérico.
  • Emocionalmente, que sentimientos va a evocar mi estrategia/táctica en mi cliente/usuario.

De esas preguntas puedo derivar unas nuevas preguntas, que probablemente sean parte del racional creativo y de la agencia responder.

  • Qué quiero que piense mi cliente/usuario.
  • Qué quiero que sienta mi cliente/usuario.
  • Por qué me va a creer mi cliente/usuario. Ojo que este punto no es creer ni a la agencia ni a la persona, es creer en la campaña, en la estrategia.

Todo eso, nos ayuda a construir un primer estadio. El que llamo valor base para el cliente/usuario.

Lo que nos queda por determinar ahora es cómo le generamos una diferencia al cliente. Para ello, podemos basarnos en algunos indicadores básicos.

  1. Cómo baja su presupuesto.
  2. Cómo consigue más posicionamiento en el mercado.
  3. Cómo valida su marca.
  4. Cómo se diferencia de su competencia.

Este es el valor agregado de la estrategia.

Esto lo hacemos entendiendo el problema. El dolor. Que no le permite dormir a nuestro cliente/usuario. El tener claro, el problema, el hallazgo,  nos permite tener claro el valor cero de nuestro cliente. Cuál es la problemática nos ayuda a plantear la solución. Parece lógico ¿cierto? el punto es cuándo fue la última vez que usamos la lógica del

valor cero + valor base + valor agregado = propuesta de valor.

Dejo la inquietud planteada para la reflexión de quién se quiera animar.

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