El ejercicio del periodismo

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Cada cierto tiempo, recuerdo una editorial que me regalaron en el primer día de clases en mi Escuela de Periodismo. Algunas veces es bueno recordar que soy periodista, que eso -precisamente- es mi orgullo y mi cruz.

Hoy a través del Facebook de una de las Escuelas de Periodismo donde hago clases me encontré con una columna de una colega argentina, Leila Guerriero, de buena pluma, contenidos claros e ideas claras, de reflexiones potentes sobre la misma profesión, sobre lo que es ser periodista y cómo poder desempeñarse en el mundo profesional.

Ella da -sin intención- consejos a los nuevos periodistas, a esos chicos que recorren las escuelas de periodismo con las mochilas cargadas de sueños, tal como lo hice yo hace más de una década.

Acá les dejo algunos extractos de la columna de Leila que me gustaron y que me parecen dignos de reflexión.

No tienen por qué saberlo: soy periodista y, a veces, otros periodistas me llaman para conversar. Y, a veces, me preguntan si podría dar algún consejo para colegas que recién empiezan (…)

(…) les diría: corran. Les diría: sientan los huesos mientras corren como sentirán después las catástrofes ajenas: sin acusar el golpe. Aguanten, les diría. Pasen por las historias sin hacerles daño (sin hacerse daño). Sean suaves como un ala, igual de peligrosos. Y respeten: recuerden que trabajan con vidas humanas. Respeten.(…)

(…) Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua, sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten. (…)

(…) Sepan cómo limpiar su propia mugre, hacer un hoyo en la tierra, trabajar con las manos, construir alguna cosa. Sean simples pero no se pretendan inocentes. Conserven un lugar al que puedan llamar “casa”. (…)

La columna completa de Leila la pueden encontrar acá.

 

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