El Capo de Facebook

Hace unos días, uno de mis buenos amigos me pedía consejo. Necesitaba contratar a un nuevo integrante para su equipo de trabajo y quería a alguien que tuviera algunas competencias técnicas que le eran complejas de explicar. En síntesis, y lo cito textual, me dijo “necesito un capo de Facebook”.

Lo miré y sonreí y aunque entendí muy bien su pedido quise descubrir cuál era su problemática, así que le pregunté “¿Para qué lo necesitas?” Su respuesta me dejó con más dudas que certezas. Me dijo “para hacer lo típico, lo que hacen todas las empresas, esas cosas del me gusta, tú me entiendes, si eres de esa misma especie”, remató.

La verdad es que la problemática de mi amigo es una de las más comunes en el último tiempo. Claro, la irrupción de los social media cambió las reglas del juego de los marketeros. Hoy en día, todos nos sentimos el deber de incluir los social media, en muchos casos como piezas claves, en el desarrollo de una campaña y por lo mismo necesitamos nuevas figuras en nuestros equipos de trabajo.

Probablemente, el primer actor que develó esta necesidad de la industria fue la academia, que se dio cuenta que el mercado le estaba demandando nuevos perfiles profesionales que aún no formaban. Es por eso que hoy nos encontramos con carreras técnicas, diplomados y un magíster en Community Manager. Es ahí donde se forman los “capos de Facebook” que busca mi amigo.

Tengo que transparentar que soy docente en el programa de Magíster en Gestión de Comunidades Digitales, por lo que en parte me siento responsable de los profesionales que salen a la industria a gestionar las comunidades digitales de las marcas. Muchos de ellos, son muy buenos, aunque como en todas partes, hay excepciones; las mismas que encontramos en profesionales que no han estudiado formalmente para ser “capos de Facebook”.

Cuál es el problema de esto, a mi modo de ver es que muchas marcas se están quedando en la cosística, en el día  a día, en lo urgente, en la activación y dejan de lado la estrategia, la visión y por sobre todos los objetivos de la empresa. Claro, si el foco está en sumar y sumar seguidores sin saber cómo éstos me ayudan a cumplir los objetivos de mi empresa en términos de desarrollo de mercado o  productos, penetración de mercado o diversificación, estamos perdidos.

Mi consejo entonces, es no dejar de lado los objetivos de la compañía al momento de planear una estrategia de social media; no contratar a un “capo de Facebook”, sino que a un aliado estratégico que sea capaz no sólo de ayudar en la consecución de objetivos, sino que además de cultivar el stock de confianza de la empresa; y por último, aunque no por ello menos importante, pararnos sobre y una silla y pensar a dónde queremos llegar con esta inclusión de nuevas plataformas. Eso nos permitirá navegar libremente por este nuevo mar digital.

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